Destila pasión cuando habla de ello, cuando recuerda el auténtico regalo periodístico que le ofrecieron en 2005 al proponerle dirigir la revista “YO DONA” porque “era el producto que siempre había soñado y deseado”.
Siete años después, Charo Izquierdo no ha perdido un ápice de ese entusiasmo. Nos lo ha contado en un encuentro con antiguas y actuales alumnas de dos de los Programas de CESMA: el de Mujer, Poder e Influencia y el Programa de Alta Dirección para Directivas y Empresarias. Nos habló de su bagaje profesional, de cómo lo compagina con su vida familiar, cómo concibe el liderazgo de la mujer y de otras inquietudes.
Charo comenzó muy joven a ejercer el periodismo y a ocupar puestos de responsabilidad, un hecho que, si bien colmó sus expectativas, sí le hizo sentirse un poco dividida en el momento de ser madre. “Lo que pasa –comentó- es que hay que aprovechar esa oportunidad porque quizá sólo te pasa una vez en la vida y, a veces, es lo que toca y te obliga a renunciar a cosas”.
Su trayectoria ha estado ligada, prácticamente siempre, a revistas femeninas (Telva, Elle…), de las que piensa que son necesarias porque tienen todos los elementos que interesan a las mujeres actuales, aportan otro enfoque, otra sensibilidad.
“Lo que he procurado durante todo este tiempo es dar visibilidad a todos los grupos de mujeres, que son las que están manejando el tejido empresarial español, y que normalmente no aparecen en los demás medios –más androcentristas-, abordando sus problemas desde la perspectiva de las propias mujeres”.
Nos confesó que se siente orgullosa de haber mantenido durante todo este tiempo a su lado al equipo inicial, algo que ha permitido preservar la esencia de la revista. “Y es que una de las claves del éxito radica no sólo en que tú seas el piloto, sino en contar con una alianza de copilotos de confianza”.
Charo insiste en que el equipo es fundamental, es el soporte de los buenos resultados que han logrado y siguen cosechando con la marca “YO DONA”. Cree firmemente en que las mujeres sí tienen una forma diferente de dirigir, aunque ella nunca se ha planteado cómo dirigir a hombres y a mujeres; los trata igual.
“Yo me he encontrado a lo largo de mi experiencia más hombres que gritan, que son más energúmenos al dirigir, y pocas mujeres que lo hacen. Creo, además, que nosotras somos más cercanas, tenemos más capacidad de trabajar en equipo, de escuchar, más mano izquierda y estamos más preocupadas por la formación. Las mujeres solemos admitir que nos hemos equivocado y entonces solemos cambiar la forma de actuar porque una de las peores cosas, en mi opinión, es darte cuenta de que te has equivocado con las personas”. No obstante, piensa que la incorporación de las mujeres a puestos directivos está cambiando el concepto de dirección.
Charo no pasó por alto el momento de crisis que estamos viviendo y que, por supuesto, también afecta al trabajo en “YO DONA”. Sin embargo, su mensaje fue alentador porque afirmó que “este tiempo de dificultades nos está permitiendo aprender y trasladar a la gente la imagen de cómo seguir haciendo las cosas con menos recursos, pero con la misma eficiencia, ilusión y motivación. “Yendo de la mano –afirmó- seremos capaces de superar esta situación, de cruzar a la otra orilla y seguir mejorando más fortalecidos. La idea que procuro trasladar es que, desde nuestro entorno, todos podemos contribuir a crear un mundo mejor”.
Charo se despidió de nosotras reiterando la importancia de poner pasión en lo que se hace y también de contagiarla, porque sólo así “puedes vivir y hacer las cosas bien”. Admitió que lo que le haría perder esa pasión sería dejar de creer en “YO DONA” y/o que su equipo dejara de creer en ella y de verla como piloto de “ese conglomerado que hemos creado juntos y con el que me sigo identificando porque es lo que siempre he soñado y ya no puedo salir”.-
Lydia Escribano. Periodista y alumna del PADDE 2011/2012.